La estructura actual del paisaje en los Valles Occidentales está directamente vinculada a la actividad ganadera extensiva. La distribución de pastos, claros forestales, zonas arbustivas y masas arboladas responde a siglos de manejo continuado y gestión ganadera.

En los últimos años, la cabaña de vacuno se ha mantenido e incluso ha aumentado en el territorio, consolidando un modelo productivo activo en los puertos de verano. Paralelamente, las cargas ovinas han descendido, lo que introduce variaciones en la presión de pastoreo y en la distribución espacial del ganado. Estas dinámicas influyen en la evolución de determinadas comunidades vegetales y en la estructura del pasto.

En este contexto, el Instituto Pirenaico de Ecología (IPE-CSIC) ha desarrollado, dentro del proyecto Biopirineo, un Plan de Ordenación de Pastos conjunto para el ámbito del Parque Natural de los Valles Occidentales. El objetivo ha sido disponer de una base técnica precisa que permita conocer el potencial real de los recursos pastables y orientar actuaciones de mejora donde sean necesarias, desarrollando algunas de estas a modo de prueba piloto para comprobar su viabilidad técnica.

Los pastos han sido un recurso muy importante en los Valles Occidentales a través de la ganadería desde hace milenios. Cada ganado es especialista en un tipo de pasto o comunidad, creando grandes superficies de mosaico entre diferentes tipos de pasto. Factores como la altitud, orientación, humedad, desarrollo del suelo, pendiente, naturaleza de la roca madre, etc., determinan el tipo de pasto que crece en cada lugar.

Actualmente, los ecosistemas de los pastos del Pirineo occidental cuentan con un elenco de especies de alto valor natural creado por esos equilibrios entre naturaleza salvaje y aprovechamiento ganadero tradicional. El conocimiento de estas comunidades pascícolas permite calcular la productividad de los pastos para un aprovechamiento conservativo y óptimo, obteniendo carne mientras se mantienen los ecosistemas y la biodiversidad.

Para ello, la buena gestión de estos puertos resulta primordial, así como el mantenimiento de cargas ganaderas adecuadas (evitando sobrepastoreo e infrapastoreo). El Plan de Ordenación de Pastos es, por tanto, un documento guía que sirve para optimizar el aprovechamiento de los recursos pastables, manteniendo la productividad en años sucesivos, teniendo en cuenta las consideraciones ecológicas y recogiendo el manejo actual y las necesidades actuales de quienes llevan a cabo el manejo y la conservación de los puertos en la actualidad y en los años futuros de vigencia del plan.

Diagnóstico territorial y participación

El plan se ha apoyado en el análisis detallado de las unidades de vegetación presentes en el espacio natural, utilizando cartografía oficial y trabajo de campo específico. A partir de esta información se han identificado los distintos tipos de pasto, su distribución y su capacidad orientativa en términos de aprovechamiento ganadero.

Junto al análisis técnico, se han incorporado criterios vinculados a la gestión real de los puertos, como son la accesibilidad, la distribución actual del ganado, la experiencia y aportaciones de los ganaderos, así como la viabilidad y mantenimiento de las actuaciones a medio y largo plazo.

La combinación de información ecológica y conocimiento práctico ha permitido priorizar áreas de actuación con un enfoque territorial coherente.

Actuaciones de mejora en los cuatro valles

A partir del diagnóstico realizado se han ejecutado actuaciones de desbroce mecanizado en cada uno de los cuatro valles del Parque Natural. Estas intervenciones se han centrado en superficies estratégicas donde la vegetación arbustiva o la densificación de determinadas formaciones limitaban el aprovechamiento del estrato herbáceo.

El objetivo ha sido recuperar y mejorar la funcionalidad pascícola en zonas concretas, manteniendo la compatibilidad con los valores naturales del espacio protegido. Se trata de actuaciones puntuales, orientadas a reforzar el recurso existente y facilitar su uso.

Además, se han realizado mejoras en pequeñas infraestructuras vinculadas al manejo ganadero, con el fin de optimizar el funcionamiento de los puertos y facilitar la gestión diaria.

Refuerzo tecnológico: red LoRa y posicionamiento GPS

El proyecto también ha incorporado una dimensión tecnológica orientada a mejorar el seguimiento del ganado extensivo.

Se ha trabajado en implantar una red de antenas LoRa en el territorio del parque, que complementa los sistemas de posicionamiento GPS ya utilizados por distintas explotaciones. Esta red mejora la cobertura en zonas donde la conectividad móvil era limitada y permite optimizar el uso de collares existentes en las cabañas ganaderas.

La integración de estas herramientas facilita la localización de animales, mejora la eficiencia en el manejo y aporta mayor seguridad en un territorio amplio y de relieve complejo.

Base técnica para la planificación futura

El plan deja como resultado una cartografía detallada de los distintos tipos de pasto y su potencial, así como una estimación orientativa de su capacidad en función de la composición vegetal.

Esta información no sustituye la experiencia acumulada por los ganaderos, pero aporta una visión global del conjunto del espacio natural que permite:

  • Identificar áreas estraté
  • Detectar necesidades de mejora.
  • Orientar futuras actuaciones.

En un contexto de mantenimiento y crecimiento de la cabaña de vacuno, disponer de esta base técnica contribuye a consolidar el modelo actual con mayor previsión y conocimiento.

Mejorar para conservar

El objetivo ha sido recuperar y mejorar la funcionalidad pascícola en zonas concretas, manteniendo la compatibilidad con los valores naturales del espacio protegido.

El paisaje seguirá siendo el resultado del trabajo ganadero y del manejo cotidiano en los puertos.

Consolidar un sistema productivo activo

Los puertos de los Valles Occidentales mantienen una actividad ganadera significativa dentro del contexto pirenaico. El Plan de Ordenación de Pastos aporta herramientas para reforzar ese sistema desde el conocimiento técnico y la intervención selectiva.

La planificación permite gestionar el recurso con información precisa y con una visión a medio plazo. El paisaje seguirá siendo el resultado del trabajo ganadero y del manejo cotidiano en los puertos. Disponer de una base técnica sólida aporta una referencia adicional para anticipar necesidades y orientar mejoras cuando sea oportuno.                                                         

Aitor Borruel, Víctor Ezkerra, técnicos en Proyecto Biopirineo